El Libro de Bamidbar 13:33 – 14:1 nos dice:

“”También vimos allí gigantes, hijos del gigante entre los gigantes, nosotros eramos como langostas frente a sus ojos, y asi estabamos frente a sus ojos.” por lo que “Toda la asamblea se levantó y emitió su voz; el pueblo lloró aquella noche.””

Jazal nos enseña que en ese momento se decretó que el Beit Hamikdash sería destruido. Fue la noche de Tishá Be Av. Hakadosh Baruj Hu dijo: “debido a que lloraste sin ninguna razón, yo les daré una razón para llorar.”
Al principio este castigo parece desproporcionado. ¿Por qué llorar por el informe de los espías era peor que el pecado del becerro de oro o que quejarse del man? ¿Por qué ese día se inscribe para las generaciones posteriores como un día en el que las tragedias se repiten?

Con la ayuda de un mashal podemos responder a la pregunta. Hace años Rabbi Channen fue a una tienda de acuarios. Una de las paredes estaba dedicada a los tanques de tiburones. Cada tanque era de un tamaño diferente y contenia un tiburón que encajaba exactamente. “Esto es increíble”, exclamó. “¿Cómo fueron capaces de encontrar tantos tiburones de diferentes de tamaños?”
El dueño de la tienda se rió al responder, “Todos los tiburones comienzan con el mismo tamaño. Sin embargo, sólo se volverán tan grandes como el acuario donde los ponemos les permita!.

Esta idea también se aplica a las personas.

Una persona va a crecer de acuerdo a los límites puestos en él. En la mayoría de los casos nos limitamos con mensajes falsos y perjudiciales en lugar de confiar plenamente en nuestra emuná en Hashem para ayudarnos a tener éxito.A su regreso, los espías trajeron dos mensajes. El primero fue: “Éramos como langostas frente a sus ojos.” Aquí vemos la seriedad con la que limitaron la promesa de Hashem. Esto era bastante malo, pero todavía no merecían un castigo. Asi que fue el segundo mensaje el que selló el juicio contra nosotros; el pasuk dijo “Y así estábamos frente a sus ojos.” por lo que la respuesta no fue adecuada, Ya que Esto es kafira (negación de la existencia de Hashem) y debido al llanto del pueblo (que expresa la aceptación de la interpretación de los espías) el pueblo mereció un castigo mayor que cualquier otra transgresión cometida hasta entonces.

Debemos aprender del error de los espías.

Como Judios, siguiendo las leyes de la Torá, no debemos estar preocupados por la opinión pública mundial. Cualquier cosa es menos grave que la asimilación provocada siguiendo una cierta moda o disculpándose por la defensa de nuestro pueblo.

Hoy en día, el tikun de los espías es vernos a nosotros mismos sólo a través de los ojos de la Torá, para alegrarnos en la vida que sólo la Torá nos puede dar. Al hacerlo liberamos nuestro potencial ilimitado.

Shabat Shalom

Rab Naftali Espinoza, Rosh Yeshiva