Kidushin 30a:

“אָמַר רַב סָפְרָא מִשּׁוּם רַבִּי יְהוֹשֻׁעַ בֶּן חֲנַנְיָא מַאי דִּכְתִיב וְשִׁנַּנְתָּם לְבָנֶיךָ אַל תִּקְרֵי וְשִׁנַּנְתָּם אֶלָּא וְשִׁלַּשְׁתָּם”

“Rav Safra dice en nombre de Rabí Yehoshua ben Ḥananya: ¿Cuál es el significado de lo que está escrito: veshinnantam”)? No lea esto como “veshinnantam”, Más bien, léalo como como veshilashtam”

Vemos de esta Guemara que Rav Safra pregunta porque el Pasuk en Debarim 6:7 se escribe וְשִׁנַּנְתָּם לְבָנֶיךָ (“Y les enseñarás diligentemente [veshinnantam] a tus hijos”), acaso mejor no sería que se escribiera וְשִׁלַּשְׁתָּם veshilashtam?

¿Por qué hace esta observación Rav Safra?, El hace esta consulta porque la palabra “veshinnantam”, tiene la raíz ש shin,  נnun,  נnun, que indica una sola repetición. En cambio la palabra “veshilashtam”, tiene en su raíz las letras  שshin,  לlamed,  שshin, que están relacionadas con la palabra tres,   שלוש shalosh, lo significa que uno debe estudiar, repasar y estudiar de nuevo, dividiendo así los estudios en tres partes, en el estudio de la Tora, Mishna y Guemara.

Los Jajamim también nos enseña de esta Sugya, que la palabra “veshinnantam” implica que las palabras de Tora deben estar apuntaladas en la boca de la persona de manera permanente, por lo que si alguien viene y nos pregunta algo sobre la Tora, no debemos demorarnos, sino responderle inmediatamente. Y para lograr esto, y no tener dudas, ni retrasar la respuesta, debemos repasar el estudio de la Tora, no una ni dos veces, sino las veces que sea necesario.

También, en Masejet Sahnedrin 99a el Rabino Yehoshua ben Korja dice que cualquiera que estudie Torá y no la repase, es comparable a una persona que siembra y no cosecha.

Y esto lo podemos explicar con un Mashal.

“Yaacov y su madre estaban pasando por una tienda, y Yaacov observo una estantería llena de cajas, las cuales tenían impresa en su cubierta fotos de diferentes frutas y verduras. Esto llamó la atención de Yaacov y le pregunto a su madre de que se trataba. Ella le respondió que esas cajas contenían semillas, que después de ser plantadas y cuidadas adecuadamente, crecerían y darían sus frutos. Por lo que Yaacov le pidió a su madre que comprara semillas de Tomates, Pepinos y Pimentones para sembrarlas en el patio de su casa. Ella accedió, pero no antes de hacerle prometer a Yaacov que se ocuparía del mantenimiento de estas.

Llegaron a casa y manos a la obra, plantaron las semillas. Por su puesto, ahora venia lo más difícil, que era el cuidarlas y mantenerlas. Y el regarlas diariamente, era primordial.

Al día siguiente de plantadas las semillas, Yaacov se fue al colegio, y al volver a casa, se fue a pasear con sus amigos y olvido regar las semillas recién plantadas.

Al segundo día, Yaacov se fue a dormir y también olvido regar las semillas.

Al cuarto día, Yaacov se puso a jugar a la pelota con sus amigos y nuevamente olvido regar las semillas.

Así fue como llego Shabat, y devuelta del Bet Hakneset, Yaacov y su padre pasaron por el patio, y observaron como la tierra donde fueron sembradas las semillas estaba toda revuelta y por su puesto completamente ¡Seca! Yaacov se puso muy triste, porque por su falta de preocupación, ya no tendrían Tomates, Pepinos ni Pimentones cosechados directamente desde su huerto”.

¿Qué lección aprendió Yaacov de este suceso?

Primero, que nunca hay que olvidar nuestras responsabilidades. Como Yehudim, cada día es una oportunidad para cumplir Mitzvot, y hacer el trabajo por el cual fuimos creados.

Y segundo, relacionado con nuestra Guemara, cualquiera que estudie Torá y no la repase, es comparable a una persona que siembra y no cosecha, como fue el caso de Yaacov, que sembró las semillas pero no pudo cosecharlas, porque no se preocupó de mantenerlas. Y es por eso que en Shavuot, acostumbramos a repasar la Tora durante toda la noche.

Jag HaShavuot Sameaj.

Rab Naftali Espinoza, Rosh Yehiva