El Libro de Shemot 5:22-23 y 6:1 nos dice:

22. Así que Moshé volvió a Hashem y le dijo: “Hashem! ¿Por qué has hecho dañar a este pueblo? ¿Por qué me has enviado? Desde que he llegado a Faraón a hablar en Tu nombre, les ha perjudicado a este pueblo, y Tu no has guardado a tu pueblo.

Y Hashem dijo a Moshé: “Ahora verás lo que yo haré al Faraón, porque con mano fuerte los enviará hacia fuera, y con mano fuerte los va a echar de su tierra.”

Según este dialogo, Rashi sostiene lo siguiente: Ahora verás, etc: tu has cuestionado mis caminos [de dirigir el mundo] a diferencia de Abraham, a quien yo le dije: “Porque en Itzjak será llamada tu descendencia” (Bereshit 21:12), y después le dije: “Tráelo hasta allí en holocausto” (22:2), sin embargo, él no Me cuestionó. ¡Por lo tanto, ahora verás! “Lo que hare al Faraón verás, pero no lo que haré a los reyes de las siete naciones cuando [los hijos de Israel] entren en la tierra [de Israel]. – [Desde Sanhedrin 111a]”.

Al final de nuestra Parasha Moshe Rabenu dice: “Tú me creaste para hacer sólo el bien a la nación judía, ¿por qué lo malo viene como resultado de mis acciones?”

Hashem dijo a Moshé: “Debido a que estás escrutando mis métodos, tu verás lo que le sucederá al Faraón” – lo que implica que Moshé no vera lo que sucederá en la guerra contra los 7 pueblos cuando Yo lleve a los Benei Yisrael a Eretz Yisrael. ¿Por qué Moshe sentía que tenía “derecho” a quejarse? ¿Por qué Hashem respondió con tanta dureza y le dió un castigo tan pesado? ¿Por qué Hashem se lamentó por los días de nuestros Avot? Una respuesta que dan nuestros mefarshim, es que Moshé entendió que fue creado para hacer el bien para el pueblo judío. Por lo tanto, si los judíos estaban sufriendo como consecuencia de su intervención, su queja era que Hashem debería elegir un sheliaj diferente. Sin embargo, al quejarse, Moshé se rebeló. Hashem anhelaba nuestros Avot – Padres, que a su vez se sometían totalmente a la voluntad de Hashem.

¿Qué hicieron los Avot, que Moshé no hizo? Los Avot iban en contra de su naturaleza humana, como Rashi señala; A Abraham se le mandó traer a Itzjak como ofrenda. Para Abraham, el epítome de la bondad, sacrificar a Itzjak estaba en contra de su naturaleza misericordiosa. Este mandamiento también parecía contradecir completamente la promesa de Hashem de que la descendencia de Abraham heredaría Eretz Yisrael. Sin embargo, él hizo lo que se le pedía sin rechistar. Nuestros Avot rompieron sus middot y no expresaron dudas en su servicio a Hashem.

Moshe Rabenu recibió reprimenda por no superar sus tendencias naturales en el servicio a Hashem. A pesar de que fue creado para hacer el bien, lo que hizo a la medida de sus posibilidades, no era un servicio completo a Hashem. La forma más elevada de avodá es cuando uno rompe su propia naturaleza, incluso si esta, aparentemente, va en contra de lo que creemos que es beneficioso, o una verdadera expresión de nosotros mismos. A través de este nivel de dedicación sin duda los milagros pueden ser forjados.

Shabat Shalom

Rab Naftali Espinoza, Rosh Yeshiva Pirjei Shoshanim Israel