El Libro de Bereshit 41:1 nos dice:

1)  Y sucedió, al término de dos años que el faraón soñó, y he aquí que del rio subían siete vacas…

La Parashá continua y nos dice más adelante que Paroh también soñó un segundo sueño que involucraban siete espigas magras que consumían a otras siete espigas buenas.

A través de una lectura rápida podríamos encontrar una aparente similitud con los sueños de Yosef. ¿pero realmente tanto los sueños de Paroh, como los de Yosef tienen algo en común, aparte de que ambos soñaron dos sueños?

Para responder esta pregunta primero recordemos los sueños de Yosef. En primer lugar Yosef soñó que él y sus hermanos estaban atando gavillas dentro del campo y la gavilla de sus hermanos se inclinaban ante su gavilla, y el segundo sueño mostraba al sol, la luna y once estrellas postrándose ante él.

El Likutei Sijot primero nos señala que en el caso se Paroh el tener dos sueños solo significaba que el cumplimiento de este llegaría en forma rápida. En cambio los dos sueños de Yosef significaban dos cosas diferentes, primero cuando soñó con las gavillas en el campo, estaba haciendo alusión a las cosas terrenales, en cambio cuando soñó con el sol, la luna y las estrellas estaban haciendo alusión a las cosas celestiales. Todo esto es porque cada judío tiene como función hacer que ambos mundos, el físico y espiritual se conecten, logrando una unión perfecta entre los asuntos superiores e inferiores de la creación. Y esta conexión se logra a través del estudio de la Torá, que representa el mundo superior o espiritual y también a través del cumplimiento de las Mitzvot que representa el mundo inferior o terrenal.

Pero también podemos encontrar un mensaje más determinante y practico en los sueños de Yosef. Como dice el Pasuk en nuestra Parashá “He aquí que estábamos atando gavillas en el campo”, y como podemos ver, el sueño de Yosef comienza con trabajo, a diferencia de Paroh cuyos sueños no mencionan por ninguna parte trabajo o acción que indique alguna participación o esfuerzo.  Por lo tanto, hoy podemos aprender un mensaje muy relevante para nuestras vidas, así como dice el Pasuk “no hay pan gratis” toda influencia desde arriba solo llega a través del trabajo, es decir, que solo cuando nos envolvemos en los asuntos de la tierra podemos lograr llegar hasta los asuntos del cielo. así que cuando sintamos la tentación que no es necesario trabajar fuertemente para lograr ser mejores personas y mejores judíos, debemos saber que estos pensamientos no vienen de nuestro lado puro, es más, el solo pensar que las bendiciones llegan gratis solo nos estará llevando a un mundo de equivocaciones y fracasos. Que Hashem nos ayude a esforzarnos cada día más.

Continua la Parasha en el Pasuk 42:8

“Yosef reconoció a sus hermanos, pero ellos no le reconocieron”

Rashi comenta sobre este pasuk que cuando Yosef salió de su casa no tenía barba y ahora sí. Y ¿aunque los hermanos nunca vieron Yosef con barba, no podría suponer que ahora si tendría? Por otra parte, Yosef se parecía a su padre por lo que la barba realmente ayudaría a identificarle como ben Yaakov. Teniendo en cuenta que los hermanos estaban buscando a Yosef y que él profetizó que llegaría a ser su gobernante, una barba parece un como camuflaje muy insuficiente.

La respuesta es que los hermanos nunca percibieron a Yosef claramente, incluso antes de que a él le creciera su barba. Cuando era joven, falsamente lo acusaron de provocar problemas entre ellos y su padre. Sus hermanos lo arrojaron a un pozo lleno de serpientes y escorpiones, y luego lo vendieron como esclavo. En el palacio, fue nuevamente percibido incorrectamente, cuando fue declarado culpable de atacar a la esposa de Potifar y condenado a cadena perpetua. Finalmente, los hermanos, de pie en presencia de Yosef, fueron cegados por sus propios conceptos erróneos.

¿Cómo los hermanos nunca pudieron “ver” debidamente a Yosef? Ya que estaban buscando a alguien que en realidad nunca habían visto, cómo ahora iban a ser capaces de reconocerlo!

En realidad, hay dos aspectos de “ver” que podemos aprender de esto:

En primer lugar, vemos de aquí lo cuidadoso que debemos ser con el fin de protegernos a nosotros mismos de juzgar a los demás. En nuestra sociedad, encontramos judíos de muchos orígenes. Dado que cada judío es considerado el hijo del rey, la pregunta que tenemos que hacernos es: “¿Estoy adecuadamente percibiendo la grandeza de la persona que veo delante de mí?”

La segunda es que debemos reconocernos a nosotros mismos sin prejuicios. Incluso cuando fue percibido como un esclavo o criminal, Yosef nunca perdió de vista de quién era él en realidad. Así también, cuando nos miramos en el espejo debemos preguntarnos: “¿Estoy adecuadamente percibiendo la grandeza de la persona que veo delante de mí?” ¡Somos Am Israel! ¡Soy Jehudi!

Shabat Shalom

Rab Naftali Espinoza, Rosh Yeshiva Pirjei Shoshanim Israel